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Todos tenemos capacidad de resiliencia y podemos mejorarla

Todos tenemos capacidad de resiliencia y podemos mejorarla

La resiliencia es el proceso de adaptarse bien a la adversidad, la tragedia, las amenazas, o a fuentes de tensión importantes como son los problemas familiares o de relaciones personales, los problemas serios de salud o situaciones estresantes del trabajo o económicas. Ser resiliente es superar la adversidad y salir fortalecido.

La investigación científica ha demostrado que la resiliencia es ordinaria, no extraordinaria. Las personas habitualmente demuestran resiliencia, ahora bien, ser resiliente no quiere decir que no se sienta angustia o una gran preocupación por el momento duro que toque vivir. El dolor emocional y la tristeza profunda siempre se siente cuando se viven adversidades importantes de hecho, el camino hacia la resiliencia está lleno de obstáculos que afectan a nuestro estado emocional.

La resiliencia no es una característica que se tiene o no se tiene, todas las personas son resilientes, en menor o mayor grado, e incluye conductas, pensamientos y acciones que se pueden aprender y desarrollar.

Muchos estudios demuestran que uno de los factores más importantes en la resiliencia es haber tenido relaciones de cariño y apoyo dentro y fuera de la familia. Los modelos de confianza, protección y amor que ofrecen estímulos de seguridad contribuyen a reforzar la resiliencia en la persona.

Existen otros factores asociados a la resiliencia como:

  • La capacidad de hacer planes realistas y seguir los pasos necesarios para conseguirlos
  • Una visión completa de nosotros mismos sobre nuestras fortalezas y debilidades
  • Habilidades en la comunicación personal y en la solución de los problemas
  • Saber manejar nuestros sentimientos e impulsos

En nuestras manos no está poder elegir en la familia que nacemos y el cariño, la protección y el refuerzo que hemos recibido en nuestra infancia y siendo esto una base muy importante para la resiliencia, los otros factores pueden ser desarrollados y entrenados por todos nosotros.

Cada persona tiene la responsabilidad de elegir en qué lugar situarse y de qué modo ante la vida: “A mi siempre me toca todo lo malo, no tengo suerte en la vida, nadie me ayuda, hago planes y siempre alguien los trastoca, si fuera resiliente podría sobrellevar esta situación, etc”.

También podemos elegir otro lugar donde estar y cómo estar: “Esta situación es realmente dura para mi y ahora me siento perdido pero voy a intentar tomar perspectiva y ver qué cosas están en mi mano para superarlas, qué puedo hacer yo”.

Cuando se tiene una complexión atlética, nos gusta el deporte y lo practicamos la probabilidad de ganar el partido es muy alta. A veces los músculos no están muy fuertes y no tenemos una extraordinaria habilidad para encestar pero si entrenamos, tenemos claro el objetivo y queremos alcanzarlo, sin lugar a duda lo conseguiremos aunque nos lleve un tiempo.

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