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Efectos psicológicos tras el confinamiento

Efectos psicológicos tras el confinamiento

El confinamiento continúa y después de 8 semanas esto está trayendo inevitablemente una mayor fragilidad psicológica.

Inicialmente con la declaración de pandemia por COVID-19 nos desbordamos tanto por el miedo como por la incredulidad de que esto realmente estuviera ocurriendo: Miles de contagiados, centenares de muertos a diario, hospitales y UCI`s desbordadas, estado de alarma, fallecimiento de familiares, fue apareciendo el pánico y la ansiedad en un porcentaje muy alto.

Unida a esta situación la seria preocupación por la situación económica, el cierre obligatorio de negocios y empresas, ERTE’s y muchas familias con sus ingresos reducidos o sin ellos. Esto hace que sea muy probable que se caiga en estados de ansiedad, de depresión con claras dificultades para pensar un plan de futuro distinto, en abordar nuevas alternativas. En la mayoría de los casos se tiene una vivencia de gran fragilidad, inseguridad e impotencia.

Desgraciadamente muchas personas han perdido a familiares, amigos, personas importantes en sus vidas y ahora empiezan a sentir esa falta de haber hecho un ritual tradicional de despedida que reconforta y acoge. El proceso habitual de duelo se trunca y es más difícil de elaborar.

Aquellos que han vivido en su propia piel la enfermedad aislados en sus casas o en ocasiones más críticas hospitalizados, ingresados en UCI, sin contacto directo con sus familiares, esta situación traumática origina habitualmente pesadillas, angustia, pensamientos negativos y no controlables y en ocasiones, obsesiones.

Todos estamos inmersos en una situación vital en la que no podemos dejar de preguntarnos sobre cómo podremos afrontar el regreso progresivo a la normalidad. Esto implica vivir en un constante proceso de estrés, de miedo y a la vez de esfuerzo emocional ante la incertidumbre.

La vivencia que hagamos ante esta situación y la forma de afrontarla puede derivar en el riesgo de ciertas alteraciones de nuestra salud mental.

Después de más de 40 días de encierro, algunas personas han salido a hacer la compra, a la farmacia, a los trabajos esenciales pero muchos siguen haciendo un aislamiento riguroso y es posible que cuando se pueda empezar a salir tengan miedo de hacerlo. Es lo que ahora algunos psicólogos han llamado “Síndrome de la Cabaña” que en definitiva es agorafobia. Síntomas de ansiedad y comportamiento de evitación a lugares o situaciones que se perciben como peligrosas y que se escapen del control. En este sentido, salir a la calle puede suponer para algunas personas un trance duro, para los hipocondríacos ir en transporte público puede ser una posible fuente de contagio, el foco en la higiene y la desinfección puede revertir en episodios obsesivos.

La situación actual de confinamiento está siendo algo inédito, nunca antes en la historia reciente la habíamos vivido y sin lugar a dudas con un impacto psicológico. No obstante dependerá de la fortaleza y el desarrollo interior de cada uno y en muchos casos, con sencillas técnicas de relajación se podrán resolver pequeñas situaciones de ansiedad y miedo.

También puede ser un buen momento para acudir a un especialista y abordar lo que realmente necesitamos fortalecer. Todos sabemos que la prevención es la mejor herramienta para salvaguardar nuestra salud pero no siempre se hace con la “salud psicológica”. Para salir mentalmente saludable de esta pandemia es fundamental que nuestra estructura emocional y  proceso de pensamiento sean sólidos y coherentes.

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