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Trabaja la seguridad en ti mismo

Trabaja la seguridad en ti mismo.

Hay un denominador muy común cuando las personas no se sienten bien, están bajas de ánimo, desbordadas, con dificultad para tomar decisiones y es la baja autoestima o inseguridad. Son cada vez más los pacientes que acuden a consulta, y principalmente la población joven, que se sienten profundamente inseguros.

En la base de la seguridad en uno mismo está el Autoconcepto que William James, Psicólogo norteamericano y fundador de la Psicología Funcional, que hizo una detallada definición.

El Autoconcepto es la percepción que tenemos sobre nosotros mismos y que se va construyendo y transformando a lo largo de nuestra vida. En función de cómo nos veamos y valoremos nos dará la idea de cómo creemos que somos, de quién soy yo.

William James nos habla de 4 elementos dentro del Autoconcepto:

El Yo corporal: Qué idea tengo sobre mi cuerpo, creo que estoy bien, me gusta, cómo es mi sexualidad, estoy conforme con ella, o no me gusta mi físico o creo que el de los demás es mucho mejor y tiendo a imitarlos.

El Yo personal: Es la idea que tengo sobre mi inteligencia, sobre cómo pienso, me considero inteligente o torpe, cuáles son las características de mi personalidad que valoro, cómo me veo en el desempeño de mis estudios, de mi trabajo, creo que soy competente, hago bien las cosas, me siento bien en las labores cotidianas de mi vida.

El Yo personal es el núcleo principal de la autoestima.

El Yo social: Lo que creo, pienso que los otros dicen de mí. Estos “otros” son las figuras importantes en nuestras vidas que van cambiando según las etapas vitales. Cuando somos niños las figuras principales son nuestros padres, qué dicen de mí, que creo que piensan. Muchos de estos recuerdos permanecen en la edad adulta y forman la base de la seguridad en nosotros mismos.

En la adolescencia, las figuras importantes son los iguales, los amigos, los hermanos, los profesores. Ya en la edad adulta somos nosotros los que definimos quién son las figuras críticas, nuestro jefe, nuestra pareja, un amigo, y nos importa mucho lo que creemos que piensan de nosotros.

El Yo material: Se centra en lo que poseemos, bienes materiales, coche, casa, propiedades, familia.

Estos cuatro elementos deben estar equilibrados y en cada uno de ellos percibir lo que creemos que somos, cómo nos relacionamos, si nuestra competencia intelectual y personal es buena y se percibe como tal. Si alguno de estos elementos está descompensado, y especialmente el Yo personal, sentiremos gran inseguridad en nosotros mismos. Estaremos muy pendientes de lo que los demás nos digan, tendremos tendencia a ser dependientes de otros y nos costará mucho tomar decisiones o expresarnos de una forma sincera. Si nos vemos a nosotros mismos frágiles, o no nos sentimos a gusto de cómo soy físicamente y pienso que los demás siempre son mejores y más guapos que yo, o los otros son más listos, más hábiles, nuestra seguridad en nosotros es muy débil y puede desencadenar situaciones de fuertes bloqueos, ansiedad y dependencias emocionales. Tenderemos a pensar que sólo somos válidos, guapos, exitosos, si los demás, el exterior, nos lo dice. Dejamos de confiar en nosotros y sentimos que no tenemos valor. Nuestro valor lo depositamos en lo que los demás nos den.

La autoestima y estos elementos que conforman el autoconcepto se van construyendo a lo largo de nuestra vida e indudablemente lo que vivimos en nuestra infancia, en el colegio, marcarán nuestras bases de la seguridad en nosotros mismos.

No obstante, esto no quiere decir que nuestra autoestima no la podamos transformar, mejorar, hacerla más sólida, llegar a estar satisfechos con nosotros mismos, a cómo somos realmente. De ahí la importancia de conocernos, de aceptarnos y trabajar para mejorar aspectos de nosotros mismos. Pero ojo, mejorar nuestra autoestima no va de llegar a pensar de nosotros mismos que somos pequeños dioses exitosos, imbatibles, que no vayamos a sufrir y que seamos siempre de 10 porque esto nos llevaría a una frustración continua.

Mejorar nuestra autoestima va de aceptarnos, de asumir nuestras características físicas e intelectuales, de querer aprender y mejorar, de superar obstáculos y de aceptar nuestra individualidad.

¿Qué podemos hacer para mejorar nuestra autoestima?

  1. Autoconocimiento

Reflexionar sobre nosotros mismos, pensar en qué nos frena para hacer una tarea, analizar de dónde viene y por qué tenemos ese miedo, esa rabia, esa tristeza o esa alegría, etc.

Frente a limitaciones, podemos pensar en las ocasiones en las que hayamos sido capaces de enfrentarnos a situaciones similares, romper los pensamientos categóricos de “siempre” o “nunca”: “siempre me ocurre lo mismo…”

También podemos buscar otras interpretaciones o formas de ver la situación, eso nos puede ayudar a encontrar soluciones y a constatar que tenemos más recursos de los que normalmente aceptamos tener.

  • Responsabilizarnos

Podemos analizar las situaciones separando los hechos de las emociones, ver hasta qué punto somos responsables de lo que ha ocurrido y qué parte hay de percepción emocional de la situación que pueda distorsionar la visión global de la misma.

El ser humano comete errores, y nuestra actuación siempre tiene consecuencias, en ocasiones no deseadas. Asumir esta parte de responsabilidad ayuda a gestionar mejor las emociones que provocan a su vez esas mismas acciones.

  • Flexibilidad

Ser inflexibles suele ser consecuencia de sentirnos inseguros, tener miedo de que al cambiar algo no se conseguirá el objetivo que nos hemos marcado. Y suele ocurrir que si no cambiamos nada, nuestra trayectoria se va alejando del objetivo buscado. Tenemos que mantenernos cerca de nuestra brújula interior, prestarle atención y atrevernos a realizar pequeños cambios.  

  • Perseverancia

La clave para ser perseverantes es tener claro que deseamos avanzar, mejorar y quitarnos los lastres que nos impiden llegar a estar en el lugar que queremos. Sentirnos seguros de nosotros mismos no es una cuestión de autosugestión, de decirnos frases tipo “mantra”, es un caminar constante, es caernos y volver a levantarnos para seguir avanzando, es una carrera de fondo donde podemos modular nuestra intensidad, pero tenemos que seguir, queremos seguir.

Estos pasos no siempre son fáciles de dar y mantener hasta que conseguimos un buen desarrollo emocional y seguridad en uno mismo. Pero no olvides que hay que empezar por querer conseguirlo, empeñarte en ello y responsabilizarte de ti. Nadie dice que llegar a ser personas sólidas interiormente y satisfechas consigo mismas es una cuestión exprés y quien lo diga se aleja de la verdad, pero si es posible lograrlo.

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